viernes, 6 de julio de 2012

Equipo


Soy consciente de que el tema de hoy no será original; ni siquiera su enfoque. Sin embargo ese valor es el que me ha obligado, prácticamente, a tocarlo, más como necesidad personal que como ejemplo.
Durante los últimos días, además de asistir a coloquios, y debates relacionados con nuestra selección de futbol, unos más afortunados que otros, hemos asistido a una línea de noticias que al final se ha agotado –cuando menos en su momento más efervescente-. La “roja” ha dado de comer a infinidad de opinólogos, muchos hosteleros, bastantes políticos… durante cerca de 30 dias. Todo valía. Tirar de estadística donde se demostraba que la selección no ganaba a… desde tiempos de Cascorro; donde se decía que los nuestros nunca habían marcado un gol en el minuto 33; donde se señalaba que estadísticamente, nunca, jugando de amarillo habíamos empatado con…; donde alguien recordaba que desde los tiempos de Zarra no llovía en el momento en que un jugador daba un pase para que otro marcase con el hombro… En ocasiones se tiraba de hemeroteca, en otras de estadística (esa ciencia que vale para todo) en otras simplemente se inventaba una situación para abrir una línea argumental, o se utilizaba un lapsus para criticar profesionalmente a alguien…

Solamente algunos dedicaron su tiempo  a analizar un hecho muy diferencial de otras selecciones: había un equipo.

Y no me refiero a una de las clasificaciones de los deportes. Hablo de equipo en sentido amplio: de conjunto de hombres con un objetivo común  que,  para no permitir desviación en el mismo, conjuran sus comportamientos pegándolos a sus cometidos.

Y conste que eso es muy difícil de mantener cuando, como aves carroñeras, los medios de comunicación buscan, inventan o provocan, situaciones que serían noticia si se produjeran y que darían para seguir “chupando del tetu” otros 30 dias. Esta vez no lo han conseguido,  como tampoco lo consiguieron hace dos y cuatro años. Sencillamente porque eran un equipo y se cuidaron de no entrar en las caleyas que les inventaban con el fin de salpicarles de barro.

Aún siendo un sentimiento muy personal, las referencias y presentaciones microfónicas de Pepe Reina, han sido para mí de un gran alivio. Porque he visto que todas son ciertas. Incluso aquellas más íntimas que soltó sobre algún compañero. Se destaca el carácter de showman pero a casi nadie se le ocurre señalar que Reina se dedicó a desnudar limpiamente un equipo. Las lisonjas son fáciles e incluso algunos no se ponen colorados al emitirlas. Pero no es el caso por muy escarmentados que estémos sobre la utilización torticera del lenguaje por parte de los políticos, y la elevación de la mentira a categoría AAA como diría alguna agencia de esas.

Es imprescindible que alguien haga de coraza del equipo para que le lleguen la menor parte de imbecilidades. Esa coraza la suele poner el mister con sus hombres. A buen seguro que hay muchos anónimos entre ellos  que de una manera extremadamente elegante, en ocasiones, despejan cuestiones absurdas planteadas por los medios de comunicación o temas provocadores y falsos que podrían hacer mella en la cohesión del grupo.

jueves, 24 de mayo de 2012

Las Autonomías ahora

El apretaje de cinturón exigido por el Gobierno central a las CCAA para cumplir el 1,5% de déficit en el presente año presenta una serie de dificultades que vienen a volver a poner en cuestión la eficacia y sentido del Estado Autonómico.

Me explico. El Gobierno central exige unas cuentas que permitan como máximo un 1,5 de déficit en 2012. Partiendo de ahí, hay que ver de donde y cuanto se va recortando para llegar a ese objetivo. Hay comunidades que no quieren recortar en Sanidad y Educación pero Madrid les va a recortar los fondos que remite para esos servicios. En consecuencia deberán sacar de otro sitio para tapar ese agujero. Pero entonces, ¿Qué ocurriría?. Pues que esas comunidades ofrecerían servicios en sanidad y educación que otras no van a poder ofrecer, aumentando de esa manera las diferencias entre CCAA al menos en esos servicios, lo cual viene a marcar de manera más drámatica todavía el hecho de que no todos los españoles somos  iguales en derechos. Y este es precisamente el drama de las CCAA: que hace españoles de primera,  de segunda, de tercera…

Seguramente los padres de la Constitución no querían ésto pero es lo que han conseguido. No se trata de saber si nuestros políticos se han pasado de rosca o si los culpables han sido los redactores de la Carta Magna; se trata de llevar a la práctica el principio de que todos los españoles tenemos los mismos derechos, cuando menos. Y si no son capaces de marcar unos mínimos que puedan ser exigidos por todos, pueden provocar movimientos migratorios hacia los lugares mas avanzados, con mayor PIB, con menos presión fiscal, etc, etc. Es decir, un galimatías en donde las cosas no son como dicen que son sino muy distintas.

Cuando se creó el Estado Autonómico alguno de los motivos eran los siguientes: Atender los afanes de autogobierno de determinados territorios para evitar reivindicaciones maximalistas y separatistas. Resultado: A la vista está. Otro motivo era procurar que los territorios tuviesen la posibilidad de mejorar su economía y desarrollo al tomar sus propias decisiones. Resultado: A la vista está. No hay más que comparar situaciones de 1978 y ahora. Todos en el mismo sitio. Bueno, todos no, Asturias se ha descolgado una barbaridad. Conste que no hablo de desarrollo socioeconómico, sino de datos comparativos. Tambien se pretendía acercar las decisiones a los ciudadanos. Resultado, las decisiones se han ido a Bruselas y aquí se han colocado unos ciudadanos que, o bien son siempre los mismos, o son sus familiares y amigos. Y además las decisiones ya no se toman en un solo sitio, sino en varios a la vez y no siempre coinciden.

El nuevo presidente de Asturias dice que recortará pero no desguazará. Vuelve el lenguaje utilizado torticeramente para que los idiotas de turno tengan argumentos para repetir, aunque no sepan lo que significa. Lo final se vé: la mayoría de las comunidades en los últimos treinta y cinco años no han sido capaces de abandonar el puesto de salida; siguen en el mismo sitio. Comparen ustedes datos de antes de la Constitucion cuando solamente éramos regiones, con los actuales. Verán que la parrilla y el orden no ha variado en absoluto. Solamente ha variado para políticos y familias que se han subido al tren. Pero para los de a pié, para el españolito de infantería, nada de nada.

martes, 8 de mayo de 2012

Ahora lo entiendo mejor


Cualquiera con un mínimo de conciencia y sensibilidad es capaz de solidarizarse con el dolor de aquellas personas que han perdido el contacto con un ser próximo, de manera abrupta, a través de un secuestro, un asesinato, una huida, o cualquiera otra forma, y que no son capaces de encontrarlo ni vivo ni muerto, alimentando un sueño profundo y doloroso durante mucho tiempo, derivado precisamente de “no saber nada”.

Cuando nos presentan los medios casos sangrantes como los de los niños de Córdoba, los de la chica de Sevilla, y muchísimos más, se nos revuelve el cerebro y pensamos inmediatamente en el infierno que están sufriendo en vida sus próximos.

Indudablemente la distancia es abismal pero a mi me acaba de ocurrir con mi gato. Nano era nieto de Musi que nos había acompañado durante quince años y que, al marchar, quiso dejarnos algo que prácticamente era igual que él. Rubio, meloso, jugueton… Para que no tuviera determinado tipo de problemas decidimos castrarlo y durante el año y medio que estuvo en nuestra casa (en el campo) tenía libertad y a veces tardaba 12 horas en venir. Pero siempre que salias al exterior y le gritabas llamándolo, tardaba poco en aparecer. Jugaba con su hermano Mois y en vacaciones con su primo Tizón. Siempre dormía en casa, incluso en la cama, debajo de la sábana y apoyando la cabeza en mi hombro. Solo cuando tenia mucho calor salía a dar una vuelta por la casa, bebía y volvia al mismo sitio avisando con el hocico y la lengua para que se le hiciera sitio.

Y el domingo, salió a las ocho de la mañana y ya no volvió. Lo buscamos y llamamos hasta la extenuación, pero sin respuesta. Incluso su hermano apenas sale de casa pese a que era un pispante (no está castrado). No sé si tiene algún nivel de conciencia de lo que le pasó a su hermano pero no está de humor.

Y es en este momento cuando el no saber que ha sido de él, no saber si está vivo o muerto, no saber si está sufriendo en algún sitio, no saber realmente lo que pasó se convierte en un pequeño infierno. Nada comparable a lo que ocurre con un ser humano. Pero precisamente este dolor del “desconocimiento” me ha permitido la vivencia en pequeño de lo que estarán sufriendo los padres de Marta, la madre de Ruth y Jose, y tantos otros en situación similar. A veces no entendía del todo la petición que hacían de que “necesitaban ver, incluso un cadáver”. Ahora lo entiendo mucho mejor. El desasosiego que provoca el “no saber nada” es el peor de los escenarios, y el peor de los infiernos para los allegados. Realmente debería ser una tragedia en vida para los causantes de ese dolor. Y sin embargo es al revés.

Algo falla en nuestra civilización para que en ocasiones la confusión se apodere de quienes no tienen ninguna culpa y sin embargo en los realmente culpables no se aprecia ni siquiera un rictus de dolor. En algún lugar, en algún tiempo esto tiene que corregirse.

Y el dolor no se mitiga con el recuerdo aunque éste ayude a llevarlo. En mi caso cuando Nano se retorcía entre mis rodillas, mostrándome su barriga para que le rascara, o el lomo para que le acariciara, y su agradecimiento abrazando sin sacar las uñas, o arrastrando el lomo contra mis piernas, o corriendo y volviéndose loco detrás de una bolita de papel de albal. O haciendo “rodillo” con sus manos en el rollo de cocina, o jugando a esconderse para dar un salto cuando se sentía descubierto. Y como no sabemos nada de él, más de una vez vuelvo la cabeza mirando a la ventana, con la sensación de que está detrás esperando a que le abra.

No sé como llevaran el dolor las personas a las que me he referido y otras de casos similares. Imagino que muy mal y muy pocas cosas se lo aliviaran mientras no lleguen a “ver” a su ser querido en la situación que sea, pero verlo. Solamente en ese momento podrán empezar de nuevo. Si no es así se irán con la melancolía que a ellos les ha impedido vivir con plenitud mientras a los culpables les hacen entrevistas en TV y prensa, les pagan por sus relatos… ¿Pero en que civilización vivimos?

miércoles, 11 de abril de 2012

No disparen al funcionario

Los funcionarios son esos señores y señoras que un buen día aprobaron una oposición en busca de un empleo estable. Su sueldo era seguro, pero escasito. Es más, cuando estalló ese tsunami de falsa prosperidad y este país se llenó de nuevos ricos, su sueldo, en comparación, era claramente una puta mierda. No obstante, la gran ventaja que tenían (esto lo valoran ahora) era que nadie se metía con ellos: en todo caso, si alguien les señalaba, era para compadecerse de su pobreza.

-Mira ese pringao: veinte años en la Administración, y gana al mes la cuarta parte de lo que yo saco en mi empresa sólo en horas extras.

Pero un día la crisis estalló y España, que estaba a punto de adelantar a Francia, según ZP, luego de haber pasado a Italia, empezó a irse al carajo. Resulta que la economía de este país se había basado casi única y exclusivamente en una burbuja inmobiliaria que nadie quiso pinchar a tiempo, y, cuando explotó, lanzó de golpe contra las oficinas del INEM a tres millones de parados. La recaudación fiscal cayó en picado y, como al mismo tiempo aquí se había despilfarrado en obras absurdas lo que no está escrito, corrupciones aparte, la deuda y el déficit se dispararon, se empezó a hablar de quiebra y el gentío volvió la cabeza hacia los culpables de tanta ruina: los jodidos funcionarios, que cada mes se llevan a casa su sueldo calentito, un sueldo que ahora, en comparación con tanto "ni-mileurista" como hay, es muy apetecible.

"¡Es que la partida destinada al pago de las nóminas de los empleados públicos no deja de crecer!", protesta el gentío. Y lleva razón: tanto en la Administración Central, como en la Autonómica y la Local, cada día hay más gente colocada a dedo y más asesores. Los funcionarios de carrera, o sea, por oposición, no crecen porque sus bajas ya no se cubren, pero cada vez hay más enchufados.

Los gobernantes lo tienen muy fácil a la hora de estrangular a los funcionarios: el gentío ha sentenciado que hay que ir a por ellos. El gentío no distingue entre el burócrata que no da un palo al agua en su negociado (¿para qué estará la inspección, oyes?) y el médico que no da abasto en urgencias, y los dos son funcionarios. Por eso los empleados públicos lo van a pasar francamente mal en lo que queda de crisis. ¡Les van a recortar hasta la calderilla!

-A ver, usted que tenía diez trienios, a veinte euros el trienio, va a pasar a tener cinco, a diez euros la unidad.
-¿Lo qué?
-Es que Bruselas nos ha dicho que a partir de ahora cada trienio tenga seis años. ¡Todo sea por rebajar el déficit, hombre, no ponga esa cara!

Si por el gentío fuera, incluso habría que fusilar a muchos funcionarios al amanecer, así nos ahorraríamos hasta sus futuras pensiones. Pero tampoco hay que pasarse. A no ser que el déficit se resista, claro.

Editorial publicado en "El Jueves" del 21 de Marzo de 2012.

domingo, 8 de abril de 2012

No tengo permiso del autor, pero es igual. Sé que me lo daría


La generación que construyó España


 “¿Quiénes son los pobres? Los nietos de los ricos”. Aforismo castellano

 Cuando analizas lo que ocurre en una empresa o una sociedad, debes buscar las causas que provocan su situación, porque sólo trabajando sobre las causas, puedes cambiar los efectos. Y no tengo ninguna duda de que una de las principales causas de la prosperidad que vivimos en los años pasados fue la actitud de la generación de nuestros padres, y una de las principales causas de la crisis, es haber perdido esa actitud.

 Recuerdo que hace años, un empresario brillante que viajó a China para hacer negocios, me comentaba: “China va a ser imparable. Cuando llegas allí el ambiente te recuerda la España de los años 70. Todo el mundo quiere trabajar mucho, ahorrar, comprarse su casa, su coche, que sus hijos vayan a la universidad… Cuando una generación está así centrada,
 no hay quien la pare” Este pensamiento me hizo reflexionar entonces y me ha vuelto a la memoria al contemplar a las tres generaciones que convivimos.

 Mis padres tienen en torno a 70 años, y siempre han sido un ejemplo de trabajo, honradez, austeridad, previsión y generosidad. Pertenecen a una generación que, como dice mi padre, les tocó el peor cambio: de jóvenes trabajaron para sus padres y de casados para sus hijos.

 Son gente que veían el trabajo como una oportunidad de progresar, como algo que les abría a un futuro mejor, y se entregaron a ello en condiciones muy difíciles. Son una generación que compraba las cosas cuando podía y del nivel que se podía permitir, que no pedía prestado más que por estricta necesidad, que pagaban sus facturas con celo, y ahorraban un poco “por si pasaba algo”, que gastaban en ropa y lujos lo que la prudencia les dictaba y se bañaban en ríos cercanos, disfrutando de tortillas de patata y embutidos, en domingos veraniegos de familia y amigos.

 Y tan sensatos, prudentes y trabajadores fueron, que constituyeron casi todas las empresas que hoy conocemos, y que dan trabajo a la mayoría de los españoles.

 Sabían que el esfuerzo tenía recompensa y la honradez formaba parte del patrimonio de cada familia. Se podía ser pobre, pero nunca dejar de ser honrado.

 La democracia significaba libertad y posibilidades y seguir viviendo en armonía y respeto.

 Y cometieron los dos peores errores imputables a esa generación:

 1)      “Que mis hijos no trabajen tanto como trabajé yo”. Nos
 cargamos la cultura del esfuerzo y del mérito de un plumazo,
 convirtiendo el trabajo en algo a evitar.

 2)      “Como tenemos unos ahorrillos, hijo, tu gasta, que para eso están tus padres”. Con lo que mi generación empezó a pensar que el dinero nacía en las cuentas corrientes de sus padres, que daban la impresión de ser inagotables y que los bancos eran unas fuentes inagotables de hipotecas, rehipotecas y contrarehipotecas.

 Y entonces, eclosionó nuestra generación (yo soy del 67).


La generación de los nuevos ricos, la generación de “los pelotazos”, del gasto continuo, de la especulación, de la ingeniería financiera, de la exhibición del derroche, la de lo quiero todo y lo quiero ya, la de “papá dame”.

 Y todos nos volvimos ricos (en apariencia), todos nos convertimos en gastro-horteras. ¿Conocéis a alguien que se atreva a comer un bocata de chorizo? Le corren a gorrazos por paleto. Ahora hay que comer hamburguesas deconstruidas al aroma de los almendros al atardecer. ¿Y qué decir del vino? Pasamos del Don Simón con Casera, al Vega Sicilia sin fase de descompresión. El vino ya no está “bueno”, ahora tiene matices a fruta del bosque, con un retrogusto alcohólico, que adolece de un cierto punto astringente, con demasiada presencia de roble.
 Esto, por supuesto, a golpe de docenas de euro, que para ser un “enterao” hay que pasar por taquilla. ¡Y es que pocas cosas cuestan tanto, como ocultar la ignorancia!

 Somos la generación de “endeudarse para demostrar que eres rico”.
 Increíble pero cierto.

 -          ¿Sólo debes 500.000 €? Es que eres un cutre. Mira, nosotros debemos ya 2.000.000 y nos están estudiando una operación por otros 2 más.

 -          Vosotros sí que sabéis sacar provecho al sistema… Ojalá yo algún día pueda deber esas cantidades. ¡Cuánto envidio tus préstamos!

 En Alemania no daban abasto a fabricar Mercedes, Audis, BMW para los españoles.

Irrumpió Europa en nuestras vidas y llegó en forma de mega infraestructuras que producían mega comisiones para todos los involucrados. ¡Viva el cazo! ¡Viva el yerno del Rey! ¡Que se besen los padrinos! Además llovían las subvenciones, nos daban una fortuna por plantar viñas y luego a los dos años otra fortuna por arrancarlas. Que llegaba un momento que no sabías si tenías que plantar o arrancar. A propósito, ¿Qué toca este año?

 Si algún “tarao” dice que hay que parar esto, se le lapida y  “que no pare la fiesta”. Por supuesto que todos estamos de acuerdo que esto es imposible que se sostenga, pero hay que empezar a recortar por el vecino, que lo mío son todo derechos esculpidos en piedra en la sacrosanta constitución.

 De la siguiente generación mejor no hablar (lo dejaré para otro post).
 Esa es la generación que dice el aforismo que será pobre, por ser nieta de ricos.

 Si somos incapaces de volver a los valores con los que se construye una sociedad sostenible, nos hundiremos, eso sí, cargados de reivindicaciones.

 En mi casa siempre he tenido un ejemplo vivo de cordura, honradez y esfuerzo. Y no han sido menos felices que nosotros. Los psiquiatras, de hecho, dicen que al revés, que han sido bastante más. Debe ser que la sencilla tortilla, el melón fresquito, comprar el sofá cuando se podía, poner las cortinas cosidas por nuestra madre, con ayuda de la abuela, trabajar y echarle huevos para emprender (aunque no lo llamaban así) no debía ser mala receta.

 Desde aquí quiero dar las gracias a mis padres y a toda esa generación que nos regalaron un país cojonudo, que nos hemos encargado de arruinar (entre todos, que todos hemos aplaudido la locura), y que sólo con que nos descuidemos un poquito más, le vamos a dejar a nuestros hijos un protectorado chino, donde serán unos esclavos endeudados y tendrán unas historias legendarias sobre la prosperidad que crearon sus abuelos, empeñaron sus padres y son incapaces de imaginar los nietos.

 Estamos a tiempo de cambiarlo, pero cada vez tenemos menos. Podemos encontrar maestros en casa.

Carlos Carballo Sieiro.

viernes, 16 de marzo de 2012

Ajedrez, ¿nueva asignatura?


El penúltimo globo mediático que aparece últimamente es el acuerdo del Parlamento Europeo para que el Ajedrez sea asignatura optativa. Así se plantea en los medios. Sin más. Luego se entra en las bondades del juego, las aplicaciones a la vida profesional y personal, etc, etc.

No se recuerda que el Parlamento Europeo no tiene capacidades ejecutivas, ni que la UE no tiene ninguna soberanía sobre los sistemas educativos de los países miembros. Que mas da. Lo importante es que durante una semana pueda hablarse en los medios de lo divino y lo humano relacionado con el ajedrez; que en las tertulias opinen sobre el tema incluso aquellos que no tienen ni idea de cómo se juega, que su federación está presente en el COI (tiene sus propias olimpiadas), etc. Desde un punto de vista estrictamente deportivo, aún estando tratado como deporte, en las clasificaciones habituales de los deportes, no suele aparecer como tal al faltarle alguno de los elementos básicos. Sin embargo, como juego de mesa está claro que el elemento de la imprevisibilidad del resultado tiene un papel ligerísimo y en consecuencia también está muy por encima de la mayoría de los juegos de mesa.

Es curioso, visto desde dentro del sistema educativo de este país, la cantidad de veces que algunos iluminados (generalmente con intereses) plantean la necesidad de que determinada cuestión debería llevarse a las aulas y elevarla al rango de asignatura. Generalmente a los que estamos dentro nos hace muchísima gracia la ocurrencia pertinaz de las propuestas que aparecen y desaparecen. Ahora es el ajedrez, antes era la Educación Sexual, la Papiroflexia, la educacion vial, etc.

No saben que en general el sistema ha incorporado, por la via legal o por la confeccion de algunos currículos en determinadas asignaturas o áreas, muchísimos de los elementos que, como instrumentos de aprendizaje, o como elementos pedagógicos, se destacan como interesantes en multitud de campos.

Yo he conocido compañeros que incluían el ajedrez como contenido de la asignatura de Educacion Física, o de Matemáticas, o de Sociales. Seguro que alguna otra Area también lo ha hecho. En otros casos eran contenidos transversales que, desde distintos enfoques, eran impartidos en distintas áreas.

Nadie duda de los beneficios del ajedrez, pero en temas de enseñanza deberían ser aplicables. No vayamos a caer de nuevo en experimentos realizados en el sistema, que unicamente han contribuido a ocupar de manera baladí un tiempo que debería dedicarse al estudio y a la formación, convirtiendo el juego en una meta cuando debería ser un medio y utilizado racionalmente.

Son modas que llegan y pasan. Pero también consiguen unas pérdidas de tiempo (cuando no tienen utilidad) que nadie valora pero que de alguna manera suponen no dedicarlo a algo más formativo. Y si no me creen, dedíquense a observar cuantas experiencias que  sin ton ni son, se llevan a la escuela, diciendo que enriquecen el tiempo de aprendizaje de los niños. En el fondo, tanto los niños como los viejos, suelen ser un público muy utilizable… y barato. En el caso de los niños, mucho no deben enriquecerse y si no lo creen, tiren de los informes PISA.

martes, 13 de marzo de 2012

Deficit fiscal


Está claro –al menos para mi- que la herencia negativa de los gobiernos de ZP va a condicionar la vida de este país en los próximos cuarenta años.
Dia a dia se conocen los excesos económicos pero esos vienen a tapar los excesos políticos. Pronto volverá a hablarse –ya se habla- del déficit fiscal de algunas comunidades autónomas. Sobre todo de Cataluña. De la diferencia entre lo que ingresa –al parecer- a las arcas del Estado y lo que recibe de éstas. Al parecer son miles de millones de euros.

Curiosamente no se habla del déficit fiscal de Extremadura, Andalucía, Asturias… porque en este caso habría que hablar (utilizando el lenguaje torticero) de superávit fiscal. El concepto ha calado y es una bomba de relojería que el señor ZP concedió al tripartito por necesidades propias políticas, y recogió en un Estatuto Catalán. Si el Estado de las Autonomías está haciendo aguas por muchos lugares, el déficit fiscal acabará siendo todo un misil en la línea de flotación del Estado.

Cuando a alguien se le ocurre trocear un todo conseguido después de muchos siglos, y otorgar derechos a territorios que han llegado a lo que son después de también siglos y en base a dar bocados a otros territorios, se arriesga a estas tormentas. Lo malo es que en el fondo a él le da igual. Cuando estalle el misil él, o estará lejos, o no estará.

Cuando un criterio ilógico empieza a aplicarse, todo el mundo tiene derecho a que se le haga lo mismo. Si Cataluña se queja de lo que aporta y lo poco que recibe, por qué no se va a quejar una ciudad (Barcelona por ejemplo), un Barrio (Moncloa por ejemplo), una manzana de viviendas (La gran Manzana, por ejemplo)… Entraríamos en una espiral sin final. Y eso sin hablar de aquello que tanto llena la boca de algunos (seguidores de ZP): la solidaridad. ¿Cómo se va a hacer posible congeniar solidaridad con reconocimiento de déficit fiscal?

Sigo abundando en que desde hace bastantes años, en este país tenemos profesionales de la política y no hombres de Estado. La diferencia está en la capacidad de crear y no en la de gestionar. Se han abandonado los principios para bajar al reparto. Cada uno debería analizar los elementos que se deben incluir en las balanzas fiscales aunque sería suficiente hacer el reparto en base a los derechos de los ciudadanos, no de los territorios y, en el reparto un elemento básico debería hacer que una parte del dividendo fuesen los ciudadanos y no admitir como única parte el territorio.